
En el momento actual, ser de izquierdas no es luchar por la dictadura del proletariado contra el poder opresor de los ricos y las clases dominantes. Ser de izquierdas es defender que el estado debe establecer unos sistemas de control para evitar que la riqueza se consiga a costa de aprovecharse de los demás, perjudicándoles gravemente e impidiendo que puedan llevar una vida digna.
Ser de izquierdas es defender que debe haber unos servicios públicos que garanticen esas condiciones dignas de vida como son la sanidad, la educación, asistencia social, pensiones, vivienda, trabajo y justicia.
Ser de izquierdas es defender que estos servicios públicos deben mantenerse con la aportación de todos, según su capacidad económica.
Y ser de izquierdas es defender que la organización del estado y de las instituciones debe ser democrática y transparente, con sistemas para que la gente pueda participar no sólo en las diferentes elecciones, sino también en otras decisiones importantes; de manera que los gobernantes no secuestren la soberanía popular.